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- Este informe presenta una síntesis de las tendencias recientes en la economía real y el mercado de trabajo desde la asunción del actual gobierno.
- La actividad económica permaneció estancada en el último año, con un aumento mínimo del EMAE (0,1%), pese al dinamismo de las exportaciones de productos primarios y energía. En contraste, inversión, consumo privado y público se retrajeron.
- La evolución sectorial fue desigual: construcción (-14,1%), industria (-8,3%) y comercio (-5,2%) resultaron perdedores en los últimos dos años, mientras que intermediación financiera (+25,2%), minas y canteras y sector agropecuario mostraron expansión y hoteles y restaurantes recién recuperaron niveles prepandemia.
- Se destaca la fuerte heterogeneidad en el consumo: donde contrastan aumentos superiores al 50% en el turismo al exterior y los patentamientos de automóviles frente a caídas mayores al 12% en las compras en supermercados, patrón asociado con los precios relativos, así como con la pérdida de poder adquisitivo de los sectores de menores ingresos.
- En el mercado de trabajo, se crearon 486.600 puestos netos entre 2023 y 2025, pero concentrados en categorías informales, con caída de 222.300 asalariados registrados. El 85% del incremento provino de trabajadores por cuenta propia informales, mientras la desocupación subió de 5,7% a 6,6%. la caída en los puestos asalariados formales no es independiente del patrón sectorial de crecimiento: Los sectores que más destruyeron empleos, construcción e industria, fueron sumamente afectados por el esquema de políticas económicas; mientras que los sectores en expansión no generaron ocupación significativa. El pluriempleo aumentó de 11,0% a 11,9%.
- Los salarios registrados promedio no crecieron en el último año y perdieron 5,8% de poder adquisitivo respecto de noviembre de 2023 (9,8% con IPC reponderado). La disparidad entre salarios privados y públicos es marcada: los primeros casi recuperaron niveles previos al actual gobierno, mientras que los segundos siguen 14,4% por debajo, con remuneraciones nacionales reducidas 33,3%. Con un IPC alternativo, las pérdidas ascienden a 5,1% y 18%, respectivamente.
- Las decisiones gubernamentales impactaron en el nivel salarial en forma directa: El salario mínimo perdió 33% de su poder de compra respecto de 2023 y quedó por debajo de los noventa; los salarios de convenio retrocedieron ante el techo impuesto a las paritarias.
- Las políticas de ingreso financiadas con fondos públicos también se recortaron: la jubilación mínima real cayó 9,1% (13,8% con bono) entre 2023 y 2025, acumulando un retroceso del 44% respecto de 2015. La AUH creció 70%, aunque combinada con Tarjeta Alimentar el aumento fue mucho menor (entre 9% y 16%).
- En este contexto, la participación de la masa salarial en el producto se redujo, pasando del 44,7% al 43,4% entre los terceros trimestres de 2023 y 2025.
- Ante este escenario, el gobierno presenta el proyecto de “modernización laboral” como una solución para la creación de empleo. Pero la propia experiencia histórica de nuestro país desmiente esta suposición: Las reformas regresivas coincidieron con un mal desempeño del empleo, mientras que la ampliación de derechos del trabajo coincidió con un mayor empleo registrado.