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- De la estancación a la contracción. La actividad económica cayó 4,1% entre diciembre de 2025 y julio de 2026. El principal motor de la caída es la inversión bruta fija, que acumula un descenso del 12,4% desde el primer trimestre de 2025. A esto se suma el saldo negativo de la inversión extranjera directa (-1.800 millones de dólares).
- La fuga como contracara de la inversión. En un contexto de relativa estabilidad cambiaria, la formación de activos externos superó los 18.700 millones de dólares en los primeros ocho meses de 2026, a razón de 2.340 millones por mes.
- Empleo y salarios en baja. Entre noviembre de 2023 y julio de 2026 se perdieron 370.000 puestos asalariados y el salario real cayó 12,6%. El poder adquisitivo en términos de servicios se redujo 32,8%, en un marco de apertura comercial y reforma arancelaria.
- Una fragilidad externa que no cierra. Pese a la bonanza comercial, los 23.000 millones del superávit no alcanzaron a cubrir los 37.700 millones que salieron, y la diferencia se cubrió con deuda. Para 2027 los vencimientos suman 40.700 millones de dólares, con una brecha de financiamiento de 22.700 millones.